En los próximos 10 días Tepco, la empresa operadora de la central japonesa de Fukushima, accidentada a causa del devastador tsunami de 2011, empezará a retirar combustible de una piscina. La misión, que terminará a finales de 2014, entraña riesgos.
A pesar de que el combustible se ha enfriado considerablemente desde los primeros días de la crisis y de que Tepco ha apuntalado el edificio del reactor, es peligroso tener el material radioactivo dentro de una estructura dañada que podría colapsar en caso de que se produjese un nuevo terremoto.