En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
Juan 1:10.
Los libros apócrifos del Nuevo Testamento intentan suplir el silencio de las Escrituras respecto de la vida temprana de Cristo, al dar un bosquejo imaginativo de sus años de infancia. Estos escritores relatan incidentes y milagros maravillosos que habrían caracterizado su niñez y lo distinguirían de otros niños.