Aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.
Filipenses 3:8.
Amar a Dios supremamente y a nuestro prójimo como a nosotros mismos es observar los primeros cuatro Mandamientos y los últimos seis. Dios nos ha dado un gran campo en el cual trabajar; y, al hacer el trabajo que Dios nos ha señalado, no nos elevaremos nosotros, sino que exaltaremos a Cristo.