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enero 11, 2013

TODOS LOS DÍAS}.. Matutina(M)

Busquen al Señor mientras se deje encontrar, llámenlo mientras esté cercano. Que abandone el malvado su camino, y el perverso sus pensamientos. Que se vuelva al Señor, a nuestro Dios, que es generoso para perdonar, y de él recibirá misericordia.

Isaías 55:6-7.

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Una de las promesas más hermosas y esperanzadoras que encuentro en la Biblia dice: «Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo» (Mat. 28:20). Cuando leo la palabra «siempre», me lleno de júbilo. Cristo permanecerá cada instante a nuestro lado. Dios no tiene horarios de atención al cliente, tenemos acceso al trono de la gracia en todo momento. A pesar de las circunstancias, él promete estar presente. ¡Cuánta paz debiera traernos saber esto!

Sin importar lo que vivas hoy, él estará contigo si reclamas su promesa. Su permanencia a tu lado es voluntaria en tus triunfos y en tus fracasos, cuando ríes y cuando lloras, en la salud y en la enfermedad... Pero lo mejor de todo es que cuando está a nuestro lado, no es indiferente ni pasivo, ¡no! Si se lo permitimos, se compromete con nuestra causa, nos da estrategias para salir de los atolladeros, nos muestra la senda y nos conduce por ella.

Y cuando estamos de celebración, nuestro Padre Celestial también festeja con nosotros. Cuando David llegó a esta convicción, exclamó: «Señor, hazme conocer tus caminos; muéstrame tus sendas. Encamíname en tu verdad, ¡enséñame! Tú eres mi Dios y Salvador» (Sal. 25:4-5).

Si no has reclamado el cumplimiento de esta promesa en tu vida, hoy es el día para hacerlo. Invoca con fe al Señor, acércate por medio de la oración a su trono de gracia, y suplica. No ceses de hacerlo hasta que escuches al Señor decir: «Estoy contigo» (Hech. 18:10).

Nunca pienses que la promesa de compañía que Dios ha hecho es una quimera. ¡No lo es! Su cumplimiento fue una experiencia real en la vida de muchos hombres y mujeres de Dios. La Escritura declara que Moisés, en los momentos más decisivos de su vida, «se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible» (Heb. 11:27).

Amiga, te invito a que hoy descubras la realidad de la presencia de Dios en tu vida. Desarrolla el hábito de caminar con él por donde vayas y gozarás de paz y seguridad. Experimentarás el gozo de no sentirte sola y tendrás la certeza de que todo lo que hagas tendrá la aprobación del que desea lo mejor para ti.

[Matutina para la mujer “Aliento para cada día”]

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